I morgon

Me he estado acordando de lo que escribía aquí al inicio, vaya que mi mirada ha ido de afuera hacia adentro. De descubrir el mundo que se me presentaba, a descubrir el efecto que todo esto ha tenido en mí.

Ayer tuve un sueño, tan nítido que juraría que realmente lo había vivido. Había, nieve, suéteres y bufandas, árboles de navidad, restaurantes de manteles largos y velas encendidas, café espumoso y espeso, una ventana y sol. Ahí estaba yo mirándolo todo, cómodamente sentada y muy relajada. Alguien me dijo cómo se decía "mañana" en latín y desperté diciendo "i morgon" porque fue lo primero que relacioné con la palabra que había escuchado. Lo primero que hice fue ratificar la palabra en latín: era falsa, "mañana" en latín se dice "cras" y no tenía que ver nada con lo que había escuchado. Al principio me desencanté un poco pero ahorita mismo todo adquiere un nuevo significado: la promesa de mañana. Mañana quizá pueda salir y dejar de ver al mundo desde mi ventana, mañana quizá haya nieve, café y árboles de navidad, pero sobre todo esa sensación de calma y confort.

Todos sabemos que todo en este mundo tiene un fin, todo pasa. Lo que duran cada una de las estaciones no podemos decidirlo, ojalá fueran equidistantes... No sé que es peor, acostumbrarse a  la primavera o al invierno, no, sí sé, es peor no soltar lo que ya pasó, es peor resistirse a lo que está siendo. Quien tenga tal dominio del saber soltar a tiempo que levante la mano.

Hoy, como desde hace un buen  tiempo, no tengo idea de para dónde voy. Tengo sueños, aunque ya sé que los sueños sólo sueños son.

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