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Una partícula subatómica llamada bosón de Higgs

Peter Higgs, físico británico, y un equipo de científicos han desarrollado una teoría en el campo de la mecánica cuántica. En el nivel de la teoría sólo entra en juego la razón humana que hace uso de todo un edificio de proposiciones físico-matemáticas. Con estas construcciones o hipótesis los científicos que se dedican a la investigación de laboratorio (práctica), se dan una idea de lo que pueden o no esperar en el terreno experimental.

El ser humano se cuestiona muchísimas cosas y ese es el punto de partida. Con una pregunta interesante e inteligente, se puede dar inicio a la investigación de toda una vida o de una generación. Una vez que uno tiene una pregunta, el siguiente paso es desarrollar posibles respuestas y sustentarlas con lo que ya se conoce (lo que se ha comprobado en el terreno empírico) y en algunos casos cuestionar lo que ya se conoce, es decir, replantear la forma y el alcance de lo que se conoce. Después, las respuestas se formulan usando formas proposicionales que representan simbólicamente la realidad. Estas proposiciones formuladas se aplican para probar su aplicabilidad teórica y su posibilidad real.

La teoría del bosón de Higgs era una idea matemática que se formuló desde 1964 y que con los últimos hallazgos en el acelerador de partículas, que se encuentra en la frontera entre Suiza y Francia, parece ser que ya no es más una teoría sino una realidad. El logro de este descubrimiento no es de una sola persona sino de muchos físicos, matemáticos, ingenieros y expertos en sistemas computacionales.

Cuando los investigadores trabajaban con la teoría de Higgs, solían referirse al bosón como the goddam particle por lo difícil de las matemáticas que involucra. En un libro de divulgación científica sobre esta partícula, The God Particle: If the Universe Is the Answer, What Is the Question?, escrito por Leon Lederman (físico y ganador del Premio Nobel de 1988), pronto de le conoció al bosón de Higgs como "la partícula de Dios", aunque no se hace con ella ninguna implicación teológica.

El bosón de Higgs se encuentra al hacer chocar dos protones en el rango de los 130 giga electrón volts, su particularidad es que un bosón de Higgs no puede estudiarse directamente pues al estar sólo se destruye, su "tiempo de vida" es lo que le toma recorrer el diámetro de un protón. Sin embargo, la teoría de Higgs indica lo que se puede esperar al descomponerse este bosón pues deja diferentes patrones de destrucción o canales. De este modo, los científicos se dedicaron a estudiar el resultado de la destrucción de un bosón, para lo cual requirieron de mediciones computacionales extremadamente rápidas y precisas.

Lo interesante del bosón de Higgs es que es omnipresente pues se encuentra en todo el universo, incluso en el vacío y para existir no necesita de nada más que de espacio. También tiene que ver con la interacción de fermiones (componentes de los átomos) y generan una fuerza de atracción o repulsión entre estos.

Para entender el tema del bosón, hay que darle la vuelta a lo que comúnmente nos enseñaron en la escuela: en lugar de creer que las partículas generan campos, como el campo electromagnético, son los distintos tipos de campos los que posibilitan la formación de las partículas. El bosón de Higgs es un campo que permea en todo el espacio existente.

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