Ir al contenido principal

No tengo respuestas

De si este es el mejor de los mundos, de si todo (todo) pasa efectivamente por una razón, de si venimos a este planeta a aprender (y de si hay algo así como otro lugar de donde venimos y a donde vamos), de si la realidad es puramente material... No sé y ni siquiera tengo una creencia al respecto.

Lo que sé es que La Verdad es inaccesible; se me figura como que la supuesta Verdad es un rompecabezas de infinitas piezas y sólo se saben pedazos de las piezas del rompecabezas y de esa cuasi-nada que la humanidad sabe, algunos sienten que su conocimiento (que tiende a cero) es la "neta del planeta" o miran con ojos de lástima a quienes se atreven a preguntar y a dudar.

Sé que todos (absolutamente todos) los seres vivos: mueren. Ayer miraba una película en la que los protagonistas, un hombre y una mujer, se enamoraban y ambos tenían una enfermedad terminal, me pregunto cuál es en realidad la diferencia con una pareja de enamorados sin enfermedad, de todos modos igual se van a morir... bueno quizá la diferencia es que unos prefieren hacer como que no lo saben, porque en cuanto a la hora de la muerte, en realidad nadie sabe... Y así pasan los días y uno los desperdicia en torturas mentales (aquí entre nos, yo soy una experta).

De pronto me descubrí pensando que no me gustaría morir sin tener A y sin haber hecho B. A y B son cosas que no dependen de mí, no son algo así como tener un auto o subir al Everest, son sencillas pero no dependen de mí por más que me esfuerce. Así que me vi deseando algo que no depende de mí, que está fuera de mi control. ¿Y si no lo consigo y me muero? ¿La plenitud es algo que uno no se puede dar? ¿Me voy a pasar lo que me queda de vida esperando que suceda algo para sentirme plena? ¿Qué es en realidad lo que quiero? ¿Por que mi vida, tal y como está ahora, no es suficiente para sentirme bien? Que me falta X, que me duele Y, que ya no está Z. Parece que en lugar de encender la voluntad con los deseos, lo que se enciende es la insatisfacción.

Como cualquier ser humano he sentido miedo, culpa, vergüenza, dolor... y no sé si lo he sentido para mejor. Sé que son como olas que van y vienen. Sé que muchas veces no tienen una razón de ser aparte de la que mi mente les da. Sé que es más fácil tapar esos sentimientos que verlos de frente. Sé que están ahí por que me niego a que las cosas no sean como yo quiero que sean. Intento amarme mientras tanto, aunque no tenga lo que aprendí que se tiene que tener para decirse pleno.

Dicen que para amar algo primero se tiene que conocer.

Me gustaría tener muchas respuestas y que con cada pregunta que contestara se abriera una ventana y entrara la luz. Me gustaría abrir muchas ventanas, incluso alguna de tu casa.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…