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Mostrando entradas de noviembre, 2011

El hombre, un ser para la muerte

Si existe un destino del hombre es la muerte. Ningún ser humano carece de este conocimiento fundamental, sin embargo muchos se empeñan en creer que no es su realidad y viven como inmortales. Los inmortales, como los animales, carecen de la noción de fragilidad exclusiva del ser humano. Los inmortales no son humanos.
¿Qué puede ser más preciado que lo finito y lo único?
Sólo quien se asume finito y único vive en plenitud. No sabemos que hay después de la muerte, lo que sí sabemos es que no hay "la vida", no hay "el mundo físico", no se posee un cuerpo para sentir. La vida sucede mientras respiras.
Pasar del saber al ser en conciencia es un paso fundamental. Preguntarse por qué es el ser, es fundamental, es La Pregunta. Quien se lo pregunta presiente su fragilidad, se sabe preciado. La respuesta jamás la hallará en la ciencia, tampoco en la teología.
Experimentar no es saber. Me parece que no hay una palabra para describir el nivel de conocimiento al que me quiero r…

Palabras

Las palabras por sí mismas no significan nada, es preciso que a ellas les asociemos un significado y así poderlas usar para comunicar. Hay palabras cuyo significado abarca tanto que nos olvidamos de ello y las usamos en un sentido pobre, muy acotado. En ese acotamiento del significado, cada quien escoge su parte favorita y se olvida del resto.

Esas PALABRAS, mayúsculas, no deberían ser usadas a la ligera porque la manera en como las usamos definen nuestra manera de aproximarnos al mundo. Son palabras con significados profundos, con historia... no las desperdicies, ¿Qué quieres decir con ellas cada vez que las usas?.

DIOS, AMOR, LIBERTAD, VERDAD

La canción más hermosa del mundo

No sabía que la primavera duraba un segundo, 
Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. [...] De las lágrimas para llorar cuando valga la pena, 
De la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
 De la gota de tinta en el himno de los iracundos. Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. Joaquín Sabina
En los tiempos que solía coleccionar con impulso insaciable motivos para seguir siendo lo que no conseguía ser, salí a la búsqueda de I Sogni a donde quiera que los sueños guardados estuvieran, corrí medio maratón como símbolo de mi afán de correr por la vida, publiqué un relato declarando mi posición de estar en la ruta y otro más en el que entretejí mis rancios temores, decidí que como fuera escribiría con tinta roja y negra La canción más hermosa del mundo.
En el medio de entonces a esta fecha fui sacando los nudos de mi alma y me cansé de que el invierno durara más que la primavera, Kipling se me adelantó con El mejor relato del mundo y sin embargo no entendía…