Ir al contenido principal

Mitos sobre los introvertidos

Es increíble lo que uno se encuentra en internet, vaya hasta se puede encontrar a uno mismo, me explico: el lenguaje es extenso y a veces uno usa un número reducido de palabras, lo que implica que las palabras usadas pueden mal-definirnos, ahora entiendo que soy introvertida.


Mito #1 – A los introvertidos no les gusta hablar.
He sido ampliamente criticada por mi falta de comunicación oral, yo decía que lo que pasaba era que en realidad no era buena con las pláticas intrascendentes.
Así que un introvertido no habla a menos que tenga algo que decir. El introvertido odia la plática superficial. Si quieres oír hablar a un introvertido pregúntale sobre algo que le interese.

Mito #2 – Los introvertidos son tímidos.
Yo pensaba que a tímida pero no me cuadraba con otras actitudes "temerarias".
Los introvertidos no temen, necesariamente, de la gente, lo que sucede es que para interactuar necesitan una razón. Si alguien quiere interactuar con un introvertido lo único que necesita es hablar sin preocuparse por las formas.

Mito #3 – Los introvertidos son groseros.
Me han dicho que a veces no tengo tacto, bueno, lo que pasa es que los introvertidos queremos que la gente sea real y honesta. Esta actitud resulta grosera para quienes cuidan las apariencias.

Mito #4 – A los introvertidos no les gusta la gente.
La lealtad de un introvertido la otorga a poca gente pues es un compromiso que se asume con total seriedad. Así que como no la puede otorgar a todos, prefiere mantener su círculo pequeño.

Mito #5 – A los introvertidos no les gusta salir.
Cierto, la verdad es que lo que un introvertido se quiere evitar son las complicaciones de las actividades en público. La información y las experiencias caen como ráfaga sobre ellos, se saturan rápidamente, de modo que requieren tiempo para procesar y el tiempo que están afuera prefieren que sea corto.

Mito #6 – Los introvertidos siempre quieren estar solos.
Un introvertido pasa mucho tiempo con sus propios pensamientos, piensan mucho y gustan de tener problemas que resolver. Esta forma de pensar los lleva a estar solos porque es difícil encontrar con quién compartir sus descubrimientos.

Mito #7 – Los introvertidos son "raros".
Lo que pasa es que no les gusta seguir a la mayoría, cuestionan la norma, sus decisiones nunca las toman con base en lo que esta de moda.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…