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Mostrando entradas de junio, 2011

Talitha cumi

Estos no son tiempos para abandonar la vida, estos no son tiempos para siquiera perder el gusto por ella. Mucho ha sucedido para que estés aquí hoy.

¿Qué es eso de perder los sueños placenteros de ojos abiertos? Pides y no tienes fe en que se te dará, entonces ¿por qué pides? Crees que es mucho lo que quieres que se manifieste y no te das cuenta de todo lo que a tu alrededor ya se ha manifestado. Te digo que todo lo que mueve al ser humano es la fe y la fe incluye creer que mañana invariablemente amanecerá y te digo que así será mientras tengas fe en ello. No pierdas nunca la fe, especialmente la fe en ti.

No busques complacer a tu ego porque por sí mismo es insaciable, siempre querrás más. Ve al fondo de ti y pregúntate qué es lo que en verdad anhelas... ¿no es acaso la plenitud? ¿No es acaso la vida misma en la que te observas como consciencia?

No te busques en los ojos del otro. No necesitas de un espejo para saber que estás ahí si tienes fe en ti.

Energía

La vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su rizoma. Su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. Luego se marchita. Es un fenómeno efímero. Si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de algo que vive y permanece bajo el eterno cambio. Lo que se ve es la flor, y ésta perece. El rizoma permanece.
C. G. Jung.
La fuente de vida es perenne, lo efímero son tan sólo las expresiones de ésta. En ese espacio fugaz de tu vida (de cada una de ellas, si quieres ir más lejos) la forma en cómo se expresa la fuente de vida es única, hay flores parecidas pero cada una es singular e irrepetible; cada añada es distinta, como cada parcela, cada cepa, cada vid.

La singularidad permite el cambio, la singularidad renuncia a la eternidad. El milagro de cada flor, de cada ser humano, es percibido t…

La libertad

No quiero hablar de la libertad física, que en cierto modo puede exigirse como un derecho político. No quiero hablar de una libertad que puede ser tan irracional como el que un árbol fuera libre de la tierra.

La libertad de la que hablo no se exige, se la otorga uno y ello implica DESPERTAR A LO QUE ERES. Desde el momento en que naciste, un montón de circunstancias te han ido conformando (incluye la educación de tus padres, la de la escuela y las experiencias que te han marcado para que dejes de hacer algo tan básico como sonreír, creer, confiar, amar, desear, soñar,... y hasta acercarte físicamente a alguien), ese moldearte a ideas que no son las tuyas es ir perdiendo la libertad de la que hablo.

Tú no eres tu cuerpo, tú no eres ese ruido mental que te atormenta, no eres el sueño de nadie (deja de limitarte para agradar). Tú eres una consciencia en plenitud constante, ser así implica abrirse a sentir lo que te pasa a cada momento y asumir la responsabilidad de ello. ¿Eres libre?

Desde mi recámara

Creo que no importa qué edad tenga siempre seguiré preguntando. Preguntando de todo, incluso lo más evidente, incluso sobre mí. No sé si ser así corresponda a algún tipo especial de temperamento, digo, no puedo ser así sólo yo. ¿O sí?

Me siento como la eterna niña en busca de respuestas con las que nunca estará satisfecha. No importa cuánto haya vivido, cuánto haya experimentado, siempre me pregunto por qué las cosas son como son.

Me gustaría tener respuestas, intento tenerlas e intento darlas cuando me preguntan sobre la vida. A veces, mientras respondo, me escucho asombrada de oír lo que digo, me asombra saber cosas y no tener la certeza de que las sé. Creo que debería decir que no soy yo cuando contesto.

A veces la vida me parece tan tremendamente complicada que me agobia no tener un mapa con una flecha de "usted está aquí" y otra flecha de "meta". A lo mejor eso es falta de fe. Otras veces, las menos, creo que la vida sólo es un juego y lo que importa es diver…

Tiempo de ser feliz

Nacemos una sola vez y dos no nos es dado nacer y es preciso que la eternidad no nos acompañe ya. Pero tú, que no eres dueño del día de mañana, retrasas tu felicidad y, mientras tanto, la vida se va perdiendo lentamente por ese retraso, y todos y cada uno de nosotros, aunque por nuestras ocupaciones no tengamos tiempo para ello, morimos. Epicuro.
La filosofía nos muestra maneras de vivir, modos de obrar y técnicas de existencia. Conocer pensamientos filosóficos nos lleva, dice Onfray, a "poner en tela de juicio la propia vida", de modo que, si tenemos las riendas de nuestra propia vida, podamos conducirnos oportunamente por donde estamos llamados a vivir, en lugar de permanecer en un mundo ilusorio donde se tiene la clara sensación de no pertenencia. Conocerse a sí mismo sigue siendo una máxima pues es la llave que da acceso a la vida verdadera, que no es otra sino la vida de uno, no la que dicen que se debe tener; es estar en paz con uno mismo, reencontrarse con la sustancia…