¿Una pregunta estúpida?

A propósito del mes del amor (jaja) se me ocurre preguntar: ¿Por qué diablos alguien tiene la osadía de preguntar "¿Me amas?"? Esta pregunta con apenas dos palabras es tan osada como la otra de: "¿Qué piensas?"

Porque se necesita ser muy osado para escuchar la respuesta, en el supuesto caso que le contesten con toda la honestidad; o se necesita ser... ingenuo, por no decir estúpido, si en verdad cree que lo que le contesten empata con la realidad del que contesta.

De cualquier forma, ¿qué importa lo que contesten? Las palabras son lo de menos cuando los hechos hablan por sí solos.

Ahora, ¿qué "debería" contestar quien recibe tremenda pregunta? Si es sincero, muy pocas veces podría contestar "Sí, te amo" pues tendría que estar en el modo de amoroso, me explico: si el interrogado está viendo la televisión seguramente en el momento que le preguntan NO siente amor; si se acaba de enojar, mucho menos... toda respuesta se situaría en una conclusión basada en experiencias pasadas o lo que es peor, en una suerte de balance contable.

Me parece que el amor es una decisión diaria que dispara acciones con intensión y es una decisión individual, un camino que recorre solo aún cuando el sujeto (ojo con la palabra) de nuestro amor también decida amarnos y para ello recorra su propio camino. Las acciones no son mas que puentes que se tienden entre esos dos caminos. El camino se llama proyecto de vida y es tan importante como la atracción física, la compatibilidad emocional y mental.

Que cada quien se haga responsable de su amor y obre en consecuencia... Si el camino del otro está muy lejos para tender un puente, quizá es momento de decir adios (o hasta luego) a la relación.

Entradas populares de este blog

Qué chulada de maíz pinto

Pato Frio Cashmere Rosé

Contextualizando un vino (maridaje)