Ir al contenido principal

Mi paso por la Tierra

No sé a los demás pero últimamente lo que más "me puede" es irme de aquí sin dejar rastro. Me gustaría pensar que todos los seres humanos tenemos la misma preocupación pero sé muy bien que no es así, que hay a quien no le importa dejar huella alguna que atestigüe su estancia en este bello planeta (yo misma, alguna vez, rogaba por salirme de aquí por la puerta trasera).

¿Qué hago aquí? Me parece que no hay mejor propósito de vida que precisamente vivir, que ser cada uno tal cual es, de mostrar sus maravillosas diferencias y coincidencias. Y sí, pero ¿y qué cuando me vaya? Si los antiguos griegos se enfocaban en quedar en la memoria de los que seguirían vivos ¿por qué yo no? A ver: no soy guerrera, no soy aristócrata, no soy poeta... soy Flor ¿cómo hago para ser recordada? ¿Cómo hago para no morir "por completo"? Desde luego que no iré al Sáhara a recoger arena y luego decir, como Borges, "¡Estoy modificando el Sáhara!"

Si eso de la mecánica cuántica es cierto (jaja), cualquier cosa que yo haga, cualquier decisión, afecta al mundo entero, es más, al cosmos. Pero yo no busco ese tipo de afectación, no busco empujar a alguien y comprobar la primera de Newton, yo busco que lo que haga tenga sentido para alguien más además de para mí.

Puedo cocinar una delicia y comérmela luego yo sola y disfrutarlo; puedo ir al cine y conmoverme con una buena película; puedo salir a correr y dejarme llevar por la inercia de mi zancada, sentir el aire en mi cuerpo, disfrutar de mi respiración... Si el tema no es que no disfrute o que no pueda hacerlo yo sola o para mí sola, el tema es que algo de lo que haga quede en la memoria de alguien y un día le cuente a alguien más: "así lo hizo Flor Coss, así era ella" y entonces mi nombre siga vivo.

¿Cómo significar?

Entradas populares de este blog

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
Nada permanece. Nada. 
La vida se nos…

El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

Vivimos en un estado de aceleramiento que ha probado no llevarnos a ningún lado. Todas las decisiones apresuradas no hacen sino robarnos el tiempo bajo la aparente eficacia de quién ya siempre está puesto en marcha sin una evaluación detenida de dónde está y que es lo que realmente quiere. 
Las decisiones apresuradas no sólo nos quitan el presente, también nos roban el futuro al llevarnos a situaciones caóticas que sólo lucieron razonables en los dos minutos que les dedicamos a pensarlas. Decidimos con base en nuestras angustias, pero peor todavía, decidimos basándonos en lo que debiéramos hacer para mantener en desarrollo el estado en el que nos vemos más deseables, más exitosos. Dicho de otra manera, decidimos con base en las apariencias y no de acuerdo a nuestras circunstancias. Decidimos como si tuvi…