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¿Cuál es el precio de tu libertad?

¿Alguna vez has deseado observar al mundo bajo tu propia perspectiva? Mira por la ventana y trata de ver sin juicios, saborea tu próxima comida y trata de no emitir juicios, escucha la primer melodía que salga de tu radio y trata de escucharía como si fuera la primera vez que escuchas algo, toca tu piel y no emitas juicios, huele e intenta no acordarte de nada. ¿Puedes?

¿Qué es tu propia perspectiva, de qué está construida? Seguramente tu perspectiva se compone de experiencias de quien fuiste alguna vez... pero que ya no eres; quizá, espero que no, también se componga de ideas que no son tuyas y que permitiste que las implantaran en ti (tus padres, tus maestros, tus amigos) y que las sigues validando día con día. El ser humano, debes saber, es un ser dinámico: cambia todo el tiempo.

Soy tal o cual cosa (no sé como llegaste a esa conclusión), mi destino o "mi cruz" siempre ha sido éste (¿has pensado que lo puedes cambiar?), mis relaciones siempre han sido así (y, ¿al menos te gustan?), yo hago esto porque es mi deber, porque así dicen que alguien como yo debe hacer las cosas, creo en tal cosa porque así siempre ha sido, es muy tarde para que cambie, así soy yo. Entonces, ¿deseas ser libre?

Una persona libre es líder, jamás es seguidora: piensa por sí misma. El precio de la libertad está en el esfuerzo que se requiere para ejercer la propia voluntad, en abandonar la comodidad del "así me dijeron" por el "así digo", en sostener conscientemente la propia existencia de lo que se elige ser a cada momento y en nunca desear tener a quién culpar.

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