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Balance

Se me ocurrió hacer un balance de lo que he hecho desde que inicié este blog y con ello una serie de intentos para aprender a volar. Se me ocurrió que podía poner en columnas comparativas algo así como "me gusta" y "no me gusta" muy al estilo del Facebook... no funcionaría, las etiquetas las estaría moviendo a cada rato, porque lo que me gusta ahora puede llevarme a algo que no me guste mañana y viceversa.

Se me ocurre ahora, entonces, que sería imposible obtener un balance de vida, ni siquiera en la muerte una conclusión o moraleja. Pero, ¿podría decir cómo estoy? ¿podría explicar por qué me siento como me siento hoy? La verdad es que no puedo. Podría hacer un recorrido por mi cuerpo y desde mi percepción decir si mi cuerpo se encuentra bien o mal (aunque eso sea relativo). Podría tratar de nombrar las emociones despiertas en mí. Podría evaluar qué tanto he planeado y que tanto he logrado. No creo que nada de eso en suma o combinado me diga algo en claro.

¿Sé quién soy?

No soy la del 2008, vaya, ni siquiera soy la de ayer. Hoy se está de una manera, mañana quién sabe.

¿Cómo estoy hoy?

Empecé escribiendo con cierto estado de ansiedad y justo ahorita el nivel ha cambiado. Ahora, justo ahora ¿cómo estoy? Siento sed, el olor de mi cuerpo recién bañado me calma, no tengo sueño, estoy oyendo una canción llamada Sara de Fleetwood Mac, no me puedo concentrar en las lecturas pendientes de la escuela, no me da el ánimo para ver una película, siento el ánimo de escribir, la espalda baja ya no me duele como ayer (creo que la corrida de hoy me ayudó), no tengo hambre, no me falta ahora ningún objeto, no he hablado con mi madre y no quiero hablarle, no me siento sola aunque ciertamente no hay nadie por aquí, estoy pensando en mi amiga La Güera (¿estará dormida?), la ansiedad ahora es mucho menor, en realidad no tengo una preocupación mayor (algún quiste sin la menor importancia), ahora que dije preocupación mi cerebro me trajo el archivo de la indecisión y la premura porque me decida (no es que me apure alguien, pero es como una respuesta formativa), nadie me obliga a nada y me busco yo sola obligaciones que cumplir.... pero eso no es como me siento ahora, eso es lo que viene en el archivo que me trajo la palabra preocupación. Trampas, no de la fe sino de la falta de ella.

Así, así, me parece que necesito que me rescaten de mí. Claro que eso es imposible. ¿A quién rescatarían, a qué parte de mí y de qué parte de mí? ¿Quién soy? Soy la que pide rescate o soy de la que me tienen que rescatar, soy la que está aquí o la que trae de no sé donde pensamientos que me torturan, soy la que quiere estar sola o la que quiere estar acompañada, soy la que no tiene de qué preocuparse o la que se molesta por no estar mejor (¿qué es mejor?).

No puede sacarse ningún balance porque no se puede separar lo que soy, porque ni siquiera son las caras de una misma moneda... la moneda no tiene dos caras. No hay nada en mí que se alterne, todo vive en mí y sólo sucede que me enfoco en una u otra cosa de manera alternada. Está la que se enfoca y la que ve que me enfoco. No tengo idea de a dónde me llevará este ejercicio, al menos la ansiedad ya pasó (shhhh, no la vaya a llamar nadie).

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