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Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010

No, no voy a hablar específicamente del nuevo Nobel de Literatura que me ha causado un estado prolongado de suspensión emocional por todas las imágenes que trae a mí.

Primero reconoceré en público que no he leído ni media línea de lo que Vargas Llosa ha escrito; que la semana pasada preferí asistir a mis clases regulares antes que presenciar su conferencia en la sala Nezahualcóyotl, en la UNAM; pero que hace unos 17 años asistí a una presentación de uno de sus libros y que ya desde entonces me parecía inalcanzable en su carrera profesional (aquí estoy, no sé si 17 años más rezagada que en aquel entonces pero si mucho más consciente del enorme trabajo que implica llegar a su nivel profesional).

En clase de ética, antes de la grata noticia (siempre es grato ver a un ser humano ser reconocido por su esfuerzo), mi maestra preguntaba si el alcanzar el más alto reconocimiento demasiado temprano era un motivo para quedarse sin deseo, sin el propulsor de la vida; de acuerdo a su parecer, García Márquez había sufrido de un reconocimiento temprano (¿qué?). Hoy he leído a algunos escritores y profesores de escritura creativa decir que no quisieran estar en los zapatos de Vargas Llosa: regresando, después de la noticia, al "imperio de los días iguales" que le mostrarán que tras el premio no ocurre nada y entonces le llegará la insatisfacción causada por el todo-está-conseguido (¿qué?). Si el problema no es el premio o el momento en que lo recibas o qué tanto te reconozcan o qué cantidad de resistencia (retos) te presente la vida, el tema no está afuera, el tema está en la calidad de persona de la que hablemos (y no en un sentido bueno, puritanista, iluminado o perfeccionista).

El deseo de ir por más no lo cortan ni premios, ni la rendición total de la vida a uno mismo. El deseo lo corta el deseante. Ir por más siempre es posible, ¿por qué limitarse por estándares impuestos por los sin-rostro?

Yo por supuesto que quisiera estar en los zapatos de Vargas Llosa; por supuesto que quiero ser reconocida; por supuesto que quiero más y tan alto miro hacia el sol que el tiempo quizás no me alcance para llegar allá, y si me alcanzase estoy segura que en mi colmada dicha aplaudiría a los que ya han llegado y a los que siguen en el esfuerzo por llegar, pues ello ennoblece la raza humana, tanto como el amor libre a un igual. "¿Por qué? Precisamente porque el primer propósito, el primer anhelo del querer es ser. [...] querer ser... más, querer acendrarse y ampliarse más en el ser" (Savater).

En cuanto a la literatura, voy a usar las palabras de Vargas Llosa: "a mí la literatura me ha enriquecido de una manera imparable". A esto, debo añadir que la filosofía me ha abordado como el más apasionado amante que descubre el velo de mis ojos para mostrarme la magnanimidad de lo que ES.

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