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Filósofos desempleados

En una librería me hallé una cajita con un montón de monitos etiquetados como "unemployed philosophers" y no sabía si reírme o ponerme a llorar. La cosa no es tan simple.

En la universidad no falta el maestro que se siente sólo "estudiante de filosofía" porque, dicen, ser filósofo es hacer filosofía... Yo creo que un filósofo lleva la vocación en la sangre y en la escuela no hace mas que refinarse, expandirse. Esos maestros igualmente andan con la idea de que, al menos en México, no hay empleos de filósofos y que incluso en las ferias de empleo se niegan a recibir CVs de filósofos. Luego, su posición frente al mundo es francamente dolorosa y contagiosa (y en cierto modo verdadera porque hay cierta tendencia a escribir filosofía para filósofos).

Afortunadamente hay maestros que motivan a los alumnos a asumirse de entrada como filósofos y con ello responsabilizarse de vivir como uno. Entiendo que la filosofía no es algo que se ejerza bajo un horario de oficina, de hecho trasciende horarios y muros. Y sí, resulta risible que la cédula profesional acredite al filósofo como "apto para pensar".

Desde mi punto de vista, al mundo le faltan filósofos pues su campo de aplicación es extenso. Al mundo (y a las industrias y a las escuelas y a las religiones y al arte y a las naciones y, en suma, a las instituciones) le falta quienes se pongan a pensar con todo su ser (haciendo uso de la racionalidad y la sensibilidad, intercalando lo apolíneo y lo dionisíaco) y tenga el valor de señalar lo que es ahora. Al mundo le falta quienes tengan el valor suficiente de no montarse en la carrera desbocada de la producción y la masificación para darle paso la visión (no es posible que se sigan tomando decisiones sin saber en dónde se está parado y hacia donde realmente se quiere ir). Al mundo le falta quienes le reintegren seres humanos éticos. Yo no sé ustedes que piensen, pero los filósofos valen oro y es necesario su reconocimiento y valoración, con todo lo que ello implica.

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