Bye-bye

A veces la vida se pone gráfica y caprichosamente didáctica, entonces no hay más que hacer que detenerse para escuchar y ver con suma atención lo que con tanto fervor quiere decirnos.

"Por casualidad" iba pasando nuevamente (de un tiempo a la fecha las rutas de mi vida han cambiado) por el parque al que solía ir de pequeña. Me sobraba un poco de tiempo, de modo que fui navegando en neutro para aprovechar el impulso y seguir con mi práctica de cero resistencia (a veces mi resistencia es tanta que francamente luzco patética). La visión que se habría adelante me costó asimilarla: los juegos están siendo demolidos, bye-bye infancia.

Si antes dije que uno vuelve en espiral al mismo punto, hoy digo que puede ser necesario derrumbar el pasado para evitar volver. Ya no soy más aquella sin voz, aquella sin poder para decir su verdad; bye-bye pequeña, mira tus cicatrices y callosidades... que a cambio de disminuir tu sensibilidad a la vida, esas marcas de vida te permitan sentir como nunca: con voz, completa.

Foucault diría (aquí la didáctica) que la cosa en realidad se trata de habilitarte para permitirte pensar diferente, no diferente de los otros, diferente de ti, diferente de creencias asumidas cuando se era otro... porque hoy, niña mía, ya eres otra.

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