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Mostrando entradas de septiembre, 2010

Abrazos gratis

Entre los pasillos de la Facultad de Filosofía, en CU, una pareja de idealistas con iniciativa (ojalá hubiera más) decidieron lanzarse a la aventura de dar abrazos a quien lo pidiera. El material requerido es muy poco, se necesita un letrero para colgarse que avise a los posibles clientes de la oferta gratuita y lo más importante: buena disposición y un par de brazos.

En la foto pueden ver los letreros y un ejemplo de cómo abrazar: completo (nada de abrazos de compadres/políticos), con una duración no menor a cinco segundos (varios pueden ponerse nerviosos) y sonriendo (se siente la diferencia).

Desde luego que para obtener estas fotos me invitaron a vivir la experiencia. Puedo decirles que se experimenta una sutil transformación: uno sonríe y se abre.

No mates tu capacidad de asombro

"The monkey sat on a pile of stones
And stared at the broken bone in his hand
And the strains of a Viennese quartet
Rang out across the land
The monkey looked up at the stars
And thought to himself
Memory is a stranger
History is for fools
And he cleaned his hands
In a pool of holy writing"
Roger Waters

Una maestra me había platicado tantas veces de lo formidable de la escena de 2001 Odisea del Espacio (la escena sobre el salto que implica poseer una cualidad, usarla y hacer la conexión entre lo disponible y sus posibilidades) que me dispuse finalmente a verla por segunda vez; pero, ahora con más años y más libros en mi haber... y también más dispuesta a ser afectada.

Sí, la escena es sorprendente porque la evolución se da como la más inocente casualidad. Yo, sorprendida, además veo la condición humana que crea y destruye; el propio Abel y Caín dentro de cada quien; el maíz blanco y el maíz amarillo que, según narra el Popol Vuh, conforman la naturaleza humana. La aparente inevitabilida…

Yo propongo...

Si vamos a celebrar algo podríamos celebrar el día de la comida mexicana, que sea el 15 de septiembre cuando le entremos con singular alegría a tan apetitosos platillos (ya se me hizo agua la boca): pozole, sopes, garnachas, pambazos, tostadas (de picadillo, de tinga, de pata), tacos (doraditos de pollo, de guisado, sudados, de carnitas, de mixiote, de bistec, de costilla, de canasta, al pastor, de obispo), flautas, tamales, elotes asados, esquites, buñuelos con miel de piloncillo, tlacoyos, tlayudas, quesadillas y hasta podemos extendernos a: mole de olla, caldo tlalpeño, chiles en nogada, menudo, mole, pipián, mole verde, tinga, sopa de lima, arroz a la mexicana, frijoles charros, frijoles negros, panuchos, birria, barbacoa, cochinita pibil, papadzules, huaraches, molotes, cecina, cemitas, chalupas, enfrijoladas, huauzontles, chiles rellenos.

No se olviden de las aguas frescas y el atole.

Creo

Me parece que no debería mostrarme sorprendida, sino agradecida.

Cuántas veces he exclamado "dios, dios" mientras me revuelvo el cabello con las manos y siento que me falta tiempo y que mi capacidad de leer un sólo libro a la vez me limita... todo me sucede, cual tornado interior que lo toca todo allá afuera, mientras leo alternadamente a Colli y Nietzsche. Descanso un poco con Octavio Paz y Hermann Hesse pero ya he sido afectada, ya no leo igual.

Esta sensación de estar en la antesala de la confirmación de mis grandes cuestionamientos me extasía. No, no hablo de respuestas, que traerían en todo caso el sosiego; hablo de la ratificación de mi impulso de búsqueda como algo más genuino que mis intentos vanos por ser práctica y ver las cosas simples (¡ja!, como si vivir no tuviera chiste alguno).

Creo, firmemente creo, que no hace falta encontrar una explicación científica a lo que es uno; no hace falta descubrir los propios sentimientos en la voz de un poeta para darles valor…