Ir al contenido principal

La insoportable levedad del jueves

All of my life I've tried so hard
Doing my best with what I had

Nothing much happened all the same


Something about me stood apart

A whisper of hope that seemed to fail

Maybe I'm born right out of my time

Breaking my life in two


[...]


Sometimes I cried my heart to sleep
Shuffling days and lonesome nights
Sometimes my courage fell to my feet


David Bowie

Cuando oí esta canción por primera vez, un jueves por cierto, me pegó tan fuerte que la escuché una y otra vez hasta que me quedé dormida. Para el sábado, la voz de David Bowie me acompañaba a todos lados. Alguien me dijo, "tranquila ya es sábado" y por un momento estuve bien.

Hoy, entre las luces de los autos y el asfalto mojado, sin que yo así lo quisiera, volvió a sonar Thursday's Child recordándome en esas tres estrofas la historia de lo que me tiene hoy aquí sintiéndome como me siento. El resto de la canción tiene una esperanza que no ha llegado a mi vida y la verdad es que eso hace que me duela más, mucho más.

No sé si la vida se trate de esforzarse tanto con tan pocos resultados, o se trate de sentirse diferente la mayor parte del tiempo, fuera de lugar... Han habido ocasiones en las que de pronto encuentro a alguien que me hace sentir menos sola pero al parecer, en cada una de esas veces no son mas que ilusiones y cada vez duele más. Lo increíble es que mi corazón se hace cada vez más suave, receptivo y transparente. Todo un caso.

Sí, mi vida literalmente partida en dos. Sí, a veces el valor me abandona y suplico por un ya-no-más hasta que me espanto del sentimiento de derrota y cierro los ojos, me abrazo fuerte y espero despertar al día siguiente con un poco más de fe.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…