Ir al contenido principal

Varios meses después...

Hoy me acordé de un día en el que fui muy contenta y muy triste al mismo tiempo. ¿Será eso abrazar la emoción para convertirla en dicha? No sé.

Me acuerdo que ese día hacía frío, llovía, tenía los pies mojados y los tenía tendidos hacia el fuego. Estaba nublado y las cosas resplandecían de una manera inexplicable. Había agua por todos lados, por dentro, por fuera, en el ambiente, en mí. Estaba sentada mirando coníferas a lo lejos sin idea alguna de que haría después, quiero decir, de qué haría con mi vida. Estaba ahí en el lugar perfecto, como de sueño, viviendo mi peor pesadilla. Comí delicioso, bebí champagne, platiqué con el corazón en la mano y al mismo tiempo veía a una mujer ya mayor (de esas con el cabello blanco, el cuerpo encorvado y que apenas podía caminar) comiendo tan rico como yo y me pregunté si se sentía tan sola como yo o tan dichosa como yo. La miré como si me mirara a mí misma. La miré en el lugar más bello, con los ojos puestos en mar, con una copa de vino blanco en la mano, independiente, autosuficiente y sin alguien con quién compartir.

Así con todo eso que me pasaba, pensaba al mismo tiempo que todo estaba muy bien. Saboreé cada respiración dificultosa, cada bocado que se atoraba en mi garganta, mientras una gaviota brincaba en el muelle donde se mantenía un quinqué encendido. ¡Qué belleza!, recuerdo haber pensado. Si cierro los ojos muy fácil puedo regresar a sentir ese momento. Creo, que si pudiera editar mi vida no podría suprimir ese día y por consiguiente ninguno otro de los que me llevaron a ese lugar en ese preciso momento. Jamás me ahorraría un momento tan intenso porque ha sido de los días que más viva me he sentido.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…