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Cuando me atrapa la emoción


Cuando me emociono, lo hago en serio: corro más rápido de lo habitual, hablo mucho más de lo habitual, sonrío como si me hubieran contado un chiste, me encuentro en casi cualquier poema y a la ciudad la veo como una puesta en escena del amor.

Cuando me atrapa la emoción me da por buscar amigos, hermanos y conocidos; suspiro ante una pareja de veteranos, él en silla de ruedas, ella extendiéndole la mano con la manicura perfecta; me doy cuenta de cosas que generalmente ignoro como una rubia de aspecto dulce llorando a mares en la banca de una plaza que me gustaría ir a consolar.

Cuando me atrapa la emoción me doy cuenta de que el amor nace de mí.

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