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No somos de aquí ni somos de allá

Ya lo cantaba El Pirulí en los setentas. Atrasada de noticias voy enterándome que el año pasado un reportero español presentaba en conferencia como novedad algo que desde el 2003 se andaba cuchicheando. No es que se nos oculte información, es que no leemos.

Pues que no somos parte de la Vía Láctea sino de la galaxia Sagitario (descubierta en 1994) que desde hace tiempo viene tragándose la primera.

Lo que no sé es como ésto repercute en nuestras conciencias. Vaya, que qué más quisiera que la humanidad elevara su grado de conciencia, pero todos mis deseos no me dan para explicarme la relación de lo uno con lo otro.

Mientras unos se ponen a investigar de dónde venimos y otros a dilucidar hacia dónde vamos, ¿quién se ocupa del "en dónde estamos"?

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Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
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El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

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