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¡Cosa más triste chico!

Bueno, pues resulta que no he quedado entre los finalistas del concurso Caza de Letras. Ni mo'.

Ahora pues la cosa es no achicopalarse y ver como hago para que mis relatos los lea alguien más que mi mamá. Ya sé que podría publicarlos aquí mismo pero se me figura más bonito que sean publicados en un libro "de carne y hueso".

Por lo pronto ando entre carreras: Bosque-Viveros, Bonafont, Splenda y próximamente Avón y Nike. Que conste que me ando preparando para el medio maratón del Día del Padre.

¡Ah! Se me olvidaba felicitar a Gatorade por los chicos que puso a correr en la de Splenda, no más veían que alguien le bajaba el paso y aplaudían animando al corredor cansado. Y pues lo que me saca las lágrimas es ese apoyo al último corredor; verán, es como debiera ser en la vida, a veces uno va hasta atrás poniendo todo el empeño y sin el deseo de que alguien corra por uno, sino que estén ahí animando, alentando y que esos que ya llegaron hace mucho a la meta se paren a aplaudirte y a gritarte que sí puedes; uno es su propia carrera, la meta está esperando, la voluntad te lleva.

Así que aunque llegue última en publicar, sigo corriendo.

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