Ir al contenido principal

El Reencuentro, mi encuentro

Haciendo a un lado mis prejuicios que han hecho que hasta ahora haya sido posible que viera al grupo que me emocionó desde los 12 años, me lancé al Auditorio Nacional dispuesta a gritar todo lo que no he gritado, a bailar, a cantar, a sacar fotos y a aventar piropos.

Cuando llegué quiso despertarse mi lado reprimido y andaba viéndoles monitos a las mujeres que llegaban al AN pero logré contenerme, relajarme y gritar "papitos" cuando vi esos bíceps de Rene, Charlie y Johnny moviéndose al ritmo de Claridad, Fuego, Súbete a mi moto, Mi banda toca rock, Dame un beso... ¡GUAU! de lo que me he perdido en todos estos años. Miguel sigue cantando lindísimo y tiene un carisma que llena el escenario, Ray canta increíble y Ricky es de lo más tierno aún y con esa voz tan grave que le sale cuando canta Cámbiale las pilas. Una canción que me cautivó, por la voz y por el cantante fue la de Acércate.

Que si tenía dudas de si en verdad cantaban..., les puedo decir que cantan muy bien, siguen bailando sexy y crean un ambiente desinhibido, así que se imaginarán a todas las mujeres guapetonas que llenaron el AN para gritar y cantar en una especie de hermandad donde todas nos dejábamos ser.

Así que cumplí una cita que tenía pendiente conmigo, me he encantado y no pienso volver a dejarme escapar. Un abrazo a los seis ex-integrantes de Menudo que me han hecho tan feliz (al final creo que eso es lo que más importa), espero que se tarden todavía más en decir "adiós", quizá rescaten a otra como yo.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…