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Mac-cuatito

Desde que era chiquita quise tener un perro. Mi mamá nunca me dejó, me posponía el momento una y otra vez. Primero me dijo que podía tener uno cuando creciera y lo pudiera cuidar, crecí (mucho, ja, ja) pero entonces el departamento de interés familiar en el que vivíamos cinco era muy pequeño para considerar la llegada de un perro... y tuve un pajarito que quise tratar como perro hasta que me picó. Mi mamá me dio esperanzas: "cuando vivamos en una casa, podrás tener tu perro". Recé y recé a Dios como mi abuelita me enseñó y un día mi papá después de mucho intentar logró que le concedieran una casa del Infonavit, era vivir al otro lado de la ciudad pero al menos tendríamos espacio para todos. Yo estaba muy contenta porque entonces podría tener mi perro. Mi mamá fue inflexible y me dijo que podría tener mi perro cuando tuviera mi propia casa. ¿Qué?

El tiempo pasó y un día tuve mi propio lugar donde vivir. Y quise un perro. Una semana después de tener a Mac yo ya lo quería regresar, no pensé que fuera tan difícil convivir con un perro tan miedoso y con tanta energía, pasamos malos ratos (entre nosotros y con los vecinos) y tuve que mandarlo a educar, de lo contrario podía se arrastrada por la calle en cualquier momento.

Mac-sito ahora es muy educado y juntos ganamos premios en competencias perrunas. Mac sigue teniendo mucha energía y sigue siendo miedoso, pero él ha aprendido a usar su miedo como un detonante que lo impulsa a ir más allá y su amor por mi le hace hacer cosas complicadísimas como dejarse coser la pata sin anestecia (12 puntadas, el pobrecito).

Mac y yo inventamos eso de Mac-num, Mac-intosh, Mac-ciato,... mucho antes de que apareciera "McDreamy". Mac es mi mac-perro y está conmigo en las noches cuando a veces tengo miedo. En los días de frío me calienta, en los días de calor se tumba junto conmigo para tomar el sol. Llena mi casa de pelos pero también mi vida de amor.

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