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Cafe String

Hacía meses que había visto una cafetería algo extraña (para mis estándares mexicanos) en Södermalm, uno camina por Nytorgsgatan y ve como si estuvieran en vitrina, junto con una motocicleta antiquísima, los que ahí se reúnen o van a escribir.

Nunca quise entrar, no sé por qué. Una journalist (me gusta más esta palabra que la de periodista) me lo recomendó cuando se enteró que estoy escribiendo dos libros. Me dijo que era el lugar perfecto para pasar horas escribiendo. Tenía razón.

Hoy fui al Cafe String, donde probé el mejor chai latte de mi vida. El lugar es bastante concurrido por amantes de la lectura, la fotografía y la escritura (hasta donde pude ver), el ambiente es bohemio y uno se siente inmediatamente cómodo rodeado de sillas, sillones y mesas de todo tipo.

Tan pronto me adueñé de una mesa con vela me puse a leer un pendientito que traía: Italo Calvino. Ahora entiendo por que es tan citado (el hombre debió haber expirado literatura por todos los poros de su piel), sólo he avanzado unas cincuenta páginas de su recopilación de ensayos publicados bajo el título "Punto y aparte" y ya he anotado varios fragmentos en mi cuaderno para estudiarlos después. Sus ensayos no son algo que se lee y ya, dan para muchas disertaciones, quién no puede caer seducido ante palabras sobre la literatura de Tolstói, Heminway, Joyce, Balzac, Conrad, sólo por mencionar algunos.

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