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Todos al cine este viernes

¡Qué cosa! Acabo de entrar en compra de pánico al ver que medio Estocolmo se va a dar cita hoy en los cines, será el frío, será el estreno de la nueva del 007 o será el sereno.

Busqué en todos los complejos, todos repletos. Recurrí a la última opción: Kista, que está muy lejos del centro. Tuve suerte, la película la programaron en tres salas y era cosa de comprar en el momento o ver como se me escapaban los boletos ante la gran demanda. Compré. Encima se dan el lujo de cobrar más caro, 100:- la entrada y no es que sea muy barato pero he comprado de 80:-. No habrá palomitas (ja, ja).

Y debo decirles que no es que me entusiasme el 007, no ahora con el actor chaquetín que escogieron, me gustaban más Sean Conery y Roger Moore. Pero esto fue como estar en una de las primeras ventas nocturnas de Perisur o como ir a un outlet el último día de vacaciones en USA.

Ya les contaré si valió la pena el esfuerzo.

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Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

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