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Ejercita tu mente!

En el andén del Arlanda Express (el tren que te lleva del aeropuerto a la estación central T-Centralen) se encuentra una máquina expendedora de libros, artículo de primera necesidad en Suecia donde el promedio de la gente que lee es mucho más alto que el de México.

Una máquina como esta no sería negocio en México donde se leen en promedio 2.9 libros por persona al año (del tipo de lectura mejor ni hablamos), una mala noticia para los escritores.

Estos son los Top 5 en cuanto a lectura:
  • Finlandia
  • Korea
  • Canadá
  • Australia
  • Nueva Zelanda
¿Por qué me gusta leer? Porque nutre mi conocimiento, porque me emociona y porque lo aprendí de mis papás: ellos solían comentar lo que leían mientras nos dirigíamos a algún lugar, era tan emocionante lo que platicaban que yo quería tener la misma experiencia para poder platicar. Por cierto que en Finlanda se promueve que los padres y abuelos lean a sus hijos.

¡Todos a leer!

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¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

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