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Había que cortarme el cabello

Llegó el momento de arreglarme el cabello, las luces que me hicieron en abril ya deslucían mi cabello y el lado izquierdo se veía más largo que el derecho.

Ayer pasé por una de las muchas estéticas que hay e hice una cita, para hacerla es más fácil decir "Book" que "I would like to make an appointment" (por cierto que para todo hay que hacer cita en Estocolmo, hasta para enfermarse).

Llegué puntual a mi cita, el staff se componía de gente que hablaba otro idioma que no era el sueco entre ellos, como árabe me pareció que sonaba y sólo dos medio inglés. Virgen santa. Decidí que debía descartar luces he irme por lo seguro pidiendo un color parejo, para escogerlo sólo tenía que usar mi dedito apuntador.

Dos horas y algunas páginas de Simone de Beauvoir después me miré al espejo con el cabello lavado (que me lo tallaron como si no me lo hubiera lavado en meses) y para mi asombro casi güero. Ya ni para qué me agobio o me enojo, así quedó y lo más curioso es que pegado a la raíz quedó todavía más claro. Bueeeeno. Luego había que pasar al corte, ¿cómo le explico si en español me costaba decir como lo quería?, optando por el camino más fácil apunté a un póster que tenían a la entrada. Clip, clip, clip. Termina y le falta el flequito que traía la modelo de la foto. Con mi dedito apuntador dibujé una línea en la frente y bendito Dios me entendió.

Cambio radical. Total, si de algo si estoy segura es de que mi cabello volverá a crecer, de no ser así ya me verán en las noticias como un misterioso caso para la ciencia.

Cuesta trabajo verse la primera vez, pero ya después me empiezo a encariñar con mi nueva apariencia. Y no es por nada pero me cortó muy bien y se ve lindo la parte de atrás, como cascada. De salida me dijeron que me veía de lo más hermosa y me regalaron dos tratamientos para el cabello. Lo logré.

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