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Globos en el cielo


Eran las ocho de la noche cuando los vi como dibujados en el cielo, me dejaron maravillada del espectáculo que me entregaban, primero se asomó uno y a los tres pasos más empecé a descubrir uno y otro más. Me que de parada contentísima y asombrada como quien piensa que está viendo un ovni y me apené un tanto al ver que a nadie más le parecía importar.

Apenas a esta hora se podía sentir un frescor que me alentara al ejercicio, mis pies hinchados del calor y casados de andar me pedían ya no salir de casa. Por fortuna mi cabeza requería despejarse de las horas continuas que se dedicó a recibir sueco. Ya no podía pensar ni sentía ánimos de leer. Como quiera que sea el aire fresco también refresca el interior.

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Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

No sólo los seres mueren

Aunque bien es de todos conocido que todo aquello dotado de vida e individualidad cuál célula autocontenida, dígase hombres, animales, plantas, organismos… mueren, y que sólo los hombres se enfrentan a su muerte con antelación como la más temida e ineludible de las profecías, pocos experimentan, como tal, la posibilidad.

No se necesita haber estado cerca de perder la vida para tener experiencia de tal posibilidad. Es más, ni siquiera este tipo de experiencias logran arrancar a todos del "pero todavía yo no" que funciona de tabla de salvación. 
Pero no sólo mueren los individuos. También mueren las relaciones, los placeres, los contextos, las ideas, los estados políticos y sociales… vaya, las situaciones sobre las que uno se experimenta como uno mismo. Somos en situación. Nos definimos por la situación en la que nos queremos encontrar, la situaciones en las que hemos estado y la situación en la que nos encontramos. Y todas ellas mueren. 
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El arte de no tener prisa

No hay nada en este mundo de hoy que nos persuada de no tener prisa, al contrario, aquí no hay tiempo para nada, todo ya va tarde y lo más importante: estamos a un paso de la muerte.

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