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Desde el centro del sol

Llegué desde el viernes pasado, ha sido mucho trabajo físico (sacar de cajas, meter en cajas y volver a sacar de cajas). Desde entonces en cierta posición se me duerme la espalda pero en general me siento bien, no se alarme nadie.

Aquí no hay gaviotas como en Södermalm (aunque creo que en una de las visitas si las vi), en su lugar hay unas aves con cuerpo de cuervo y plumaje azul, negro y blanco; también hay palomas y lo más tierno de todo: hay conejos.

Aquí un conejo puede salir a tomar el sol sin mayor preocupación, no hay quien lo correteé o trate de inmiscuirse en su vida. Así que el conejo simplemente se limita a ser.

El sol no se ha dado mucho, ha hecho viento, días frescos y hasta ha caído granizo después del cual se asoma un cielo azul cargado de nubes blancas como algodones. Esto me recuerda al septiembre de mi infancia cuando veía el cielo desde el departamento de mis abuelitos.

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