Ir al contenido principal

De primera vista

Ya saben, nada más uno llega a un lugar nuevo y empiezan las comparaciones (que es la única manera de evaluar la situación a la cual se enfrenta uno, cuando no hay con qué comparar entonces uno dice que es raro o diferente y entonces empieza el proceso de asimilación).

Así que de primera vista, las casas en las orillas de Estocolmo son "como gringas" de madera, a dos aguas, dos pisos y por dentro pues raras. De entre las cosas que muestran en una casa pues de entrada las habitaciones que se encuentren en la primer planta, luego los baños y la cocina con estufa eléctrica (aunque sea viejita) y al final el cuartito donde se encuentra el sistema de calefacción que es enorme y lleno de tubos. Chimenea tienen, algunas sólo en el piso de arriba y otras en los dos. Si tienen jardín se contará con ciruelos y manzanos que ahorita lucen medio muertos. Las manijas, cerrojos y escusado son diferentes.

Esa sensación de una casa dura, sólida no está presente.

En el radio, los locutores se oyen igual que los gringos y los londinenses, sólo que a estos no les entiendo nada (ja, ja) y cuando dicen las noticias ponen una musiquita igual que en México. En los reportes del tiempo global dicen las temperaturas de varios países y aunque mencionan a algunos de África y de Sudamérica a México se lo saltan (no existe). Las únicas noticias que he oído son sobre balaceras en Tijuana.

En el super de la esquina, no hay muchas verduras, pero las especias frescas las venden en macetita. Los jugos y leches con chocolate individuales en tetrapack son como un prisma cuadrangular con los lados redondeados y popotes retráctiles. Acá el tema de los recipientes es el reciclaje, si compras un embace que se puede reciclar te regresan dinero, así que hay quienes se dedican a colectar embaces; hay contenedores para poner plásticos, cartones, periódicos, vidrio (todos separados). Hay leche con diferentes porcentajes de grasa para escoger, los jugos saben delicioso (sin conservadores ni azúcar), el yogur está bueno a secas (el que es sensacional es el de Francia). Carne también marcada con diferentes porcentajes de grasa. Jamón hay de pollo, pavo, res, pato, cerdo y otras cosas que todavía no sé qué son. El cereal no está lleno de opciones pero lo que si hay es pan de todo tipo.

La ciudad está llena de cafés, la única cadena me parece que es Nero (en Londres hay más) y otra que por mis rumbos no veo aún, el café es bueno y cada negocio le da un toque personal. El otro día fui a uno famoso por sus Garbo's Tears, que son unas chocolate-galletitas en honor a Greta Garbo que vivía por el rumbo.

Hay muchos perros que afortunadamente tienen dueños que conocen sus "formas" y los que les gusta de agredir a otros perros pues van bien agarrados y los van conduciendo lo más lejos de los demás. Así que los perros siguen siendo perros, la diferencia son los dueños. Gatos no he visto ni uno, esos son más populares en Roma y Londres.

Las farmacias y vinaterías están controladas. Beber sale carísimo (un cocktail puede salir en 85 coronas suecas que son como 155 pesos, entre más alcohol tenga más caro sale) y sin embargo se bebe y mucho.

Y pues para los interesados en el servicio bancario... Es muy eficiente, justo estoy recibiendo viendo como cae en el buzón mi tarjeta personalizada que tramité el miércoles pasado (2 días se tardaron), el viernes me llegó mi código. Aquí puede uno elegir el emisor y si hay diferencia en servicio, cobertura y costo según la elección. Las sucursales, muy lindas.

Entradas populares de este blog

¿Qué debemos hacer?

"¿Qué debemos hacer?" Así empieza Cuadernos negros (1931-1938) de Heidegger seguido de otras preguntas que acentúan el carácter de esta primer pregunta: ¿Quiénes somos? ¿Por qué debemos ser? ¿Qué es lo ente? ¿Por qué sucede el ser? Esto es filosofar.

Para los grandes filósofos, hacer la pregunta correcta es lo importante porque es lo que conduce el pensamiento y en último caso la acción. Pero saber preguntar no es sólo cosa de filósofos, es cosa de todos si es que queremos plantearnos de frente y sin evasiones lo más digno de ser cuestionado: el sentido de nuestra existencia a partir del quedarnos sin apresuramiento en la cuestión de qué somos. Desde luego, debe ser claro para quien genuinamente se pregunta por qué debe hacer, que respuestas inmediatas de qué somos: por especie, género, edad, clase social y demás clasificaciones, no proporcionan ningún esclarecimiento existencial. Ninguna respuesta dada por ninguna autoridad en tema alguno debiera ser tomada como respuesta …

Qué chulada de maíz pinto

Crecí oyendo a mi papá decir con enjundia "¡Qué chulada de maíz pinto!" cuando le veía las piernas a mi mamá y después se las estrujaba con las mega-manotas que Dios le dio.

Hasta hace poco no tenía una clara idea de lo hermoso que es el maíz azul (con el que hacen las tortillas azules que saben a gloria) hasta que de golpe lo vi en el mercado de Xochimilco, esta foto no me dejará mentir, su belleza es asombrosa.

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…