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Mostrando entradas de abril, 2008

Saltlakris

El mejor helado que he probado hasta ahora lo compré en Gamla Stan y es de sabor saltlakris. Tal helado es de color blanco jaspeado de negro, su sabor es como de anís con sal (raro pero delicioso). Ahí mismo bajaron los ángeles a ver cómo me deleitaba con tremendo sabor.

Caminé hacia la placita donde se fotografía tanta gente con esos lindos edificios de colores y me senté en medio mirando hacia los que comían mirando hacia mi. Iba con las letras de Hjalmar Söderberg bajo el brazo y sintiendo que era el momento ideal empecé a leer...

"Tienes que mirar tu mundo desde tu punto de vista no desde algún punto del espacio externo; modestamente, tienes que medir con tu propia medida, según tu posición y tus condiciones, la posición y las condiciones de la humanidad que habita la tierra. Así, la tierra es grande y la vida importa, y la noche es infinita y honda."

Saqué un marcador para resaltar el párrafo, no servía, se secó. Aparté entonces la página, cerré los ojos y escuché la me…

De primera vista

Ya saben, nada más uno llega a un lugar nuevo y empiezan las comparaciones (que es la única manera de evaluar la situación a la cual se enfrenta uno, cuando no hay con qué comparar entonces uno dice que es raro o diferente y entonces empieza el proceso de asimilación).

Así que de primera vista, las casas en las orillas de Estocolmo son "como gringas" de madera, a dos aguas, dos pisos y por dentro pues raras. De entre las cosas que muestran en una casa pues de entrada las habitaciones que se encuentren en la primer planta, luego los baños y la cocina con estufa eléctrica (aunque sea viejita) y al final el cuartito donde se encuentra el sistema de calefacción que es enorme y lleno de tubos. Chimenea tienen, algunas sólo en el piso de arriba y otras en los dos. Si tienen jardín se contará con ciruelos y manzanos que ahorita lucen medio muertos. Las manijas, cerrojos y escusado son diferentes.

Esa sensación de una casa dura, sólida no está presente.

En el radio, los locutores s…

El gusto de correr

Bendito sea Dios, recibí la bendición sentir placer corriendo. No se necesitan muchos aditamentos para correr, tan sólo unos zapatos deportivos y espíritu de aventura para dar vueltas inesperadas, meterse por lugares que no sabemos si tienen salida y luego, capacidad para recibir todo lo que el camino te va ofreciendo.

Así que hoy, con iPod en mano (sólo para propósitos de agregarle fondo musical al paisaje) y las llaves de mi departamento en la otra salí a disfrutar de estar viva.

Me fui corriendo hasta el canal y desde ahí lo recorrí de ida y vuelta. El sol me quemaba la cara, algunas güeras tomaban el sol sentadas a la orilla y como en todo buen día de cualquier lugar, la gente salió a pasear. Al canal salieron gente en sillas de ruedas motorizadas, bebés en sus carriolas empujadas o bien por su papá o por su mamá. Un asilo de más adentro sacaba a sus huéspedes veteranos para colocarlos en una fila de sillas, como si fueran a ver una obra de teatro y del otro lado una fila de infante…

Hace calor

Según un ejecutivo de banco, parece que llegué en la semana ideal (la primera impresión es importante, me dijo). A ver, voy a checar esto de la temperatura, el termómetro marca 12 grados centígrados y la verdad es que se siente como 20, a menos que se ponga uno donde sopla el viento pues ahí si se le congela a uno la sonrisa, como en Kista.

Ya he hecho varias compritas de super, cada día hay que ir para abastecerse. Comprar todo de un jalón como que no es recomendable, primero por la fecha de caducidad de la comida y luego por que cobran las bolsas y pues también hay que cargarlas. Ya conozco dos tiendas: ICA y Coop, creo que me gustó más Coop. Lo que todavía no encuentro es jocoque y eso que hay una comunidad importante de árabes, según me dijo un pajarito.

Que hablando de pajaritos, hay muchas gaviotas volando por la calle, unas tienen la cara negra y todo lo demás blanco, temerarias bajan cuando no vienen autos para casi rozar el piso. Se oyen hacer ese ruido que antes sólo relaci…

Recién llegando

Iba a ponerle otro título a este post, pero lo pensé mejor y lo dejo menos insultante. Quede la duda en el aire.

Hoy es mi primer día en Suecia, ayer no cuenta mucho porque venía bajando del avión con todo lo que ello representa. Parece que es la primera vez que estoy en un país ajeno, no cabe duda que la actitud es todo lo que cuenta. Estoy ya aquí pues, con toda mi vida y mis chivas.

El lugar donde vivo está muy conveniente para eso de los menesteres básicos y no tan básicos. A la vuelta se encuentra todo: el parque para sacar a los perros a pasear, la tienda de mascotas, la tienda de víveres, el metro (tunnelbana le llaman por acá, ja ja suena a un tunel con una banana), los contenedores de reciclaje, el cine, una librería, cafeterías, restaurantitos. Saliendo en la pared hay un hoyo con su tapadera y todo por donde se hecha la basura que no se recicla, el hoyo no es muy grande, es como de unos 25 cm de diámetro. Tengo interné (o sea internet pero en lengua floripondezca), tele, r…

Mac y Meg rumbo a Suecia

Antes de que el trauma pase y las emociones decrezcan, me parece importante dejar registro de la experiencia de Mac y Meg en su trayectoria a Suecia.

Eran días del 2007, ante la expectativa de una posible migración a Suecia, me puse a buscar todos sus papeles que estaban en todas partes y por ende en ninguna. La recopilación llevó en total, desde el primer documento hasta el último encontrado, cinco meses. Aparecieron poco a poco cada una de sus vacunas, registros en el sistema de localización (que dicho sea de paso, dudo que en México sirva para maldita la cosa) y registros en el AKC.

En el medio habían de tomarse varias decisiones. El objetivo, cumplir con las regulaciones de exportación (México) e importación (Suecia).

Primero me supuse que necesitaría de un agente aduanal y me dí a la tarea de contactar a uno. Una vez con el agente aduanal al teléfono le expuse mi caso y me dijo que era muy temprano para iniciar los trámites, que le hablara por ahí de el mes en el que saldrían Ma…

¿De verdad hay que escoger?

Alguna vez te habrán preguntado amigo lector "Si te fueras a ___ y tuvieras que escoger ____ ¿qué te llevarías?".

Si se me ocurrió, en una de esas veces que a mí me preguntaron, que la cosa es muy fácil, ahora me desmiento. Está verdaderamente del nabo tener que escoger.

Tengo que escoger de entre mis libros cuáles se irán conmigo en esta aventura de aprender a volar. A ver, qué me llevo, aquellos que han probado su eficacia en mantenerme a flote (esto no es volar), aquellos que he leído y que me han despegado los pies o me han señalado sutilmente hacia dónde brincar, aquellos majestuosos que me recordarán mi esencia, o los que no he leído y prometen ayudarme en el aprendizaje.

No, si la cosa no está fácil. De veritas.

A ver, de los que no he leído tenemos muchas categorías: los materia prima, los manuales, los motivacionales, los difíciles, los fáciles, los que me laten, los que me recomendaron, los chiquitos que se acaban pronto, los grandotes que pesan como plomo, los qu…

We Come 1

Y resulta que andaba corriendo enchufada a mi iPod, pensando como siempre que corro en ideas de lo más trascendentales para mí.

En la caminadora se reflejaba mi silueta, recordaba alinear mi cuerpo para no sentir la carga de éste y, desde el centro de mi cuerpo emanaba un YO SOY. Fue el momento perfecto la entrada de Faithless, la certeza de estar corriendo por mis abuelos y mis padres me inundó. Ahí estaba mi cuerpo, herencia de Rodolfo, Rosa, Manuel, Esperanza, Sergio y Lupita. También estaba mi integridad, dedicación, entereza y valor que no son gratis sino más bien el esfuerzo de muchos.

Lo que hice enseguida me encantó porque la motivación aumentó muchísimo. Imaginé a cada uno de mis abuelitos corriendo con mi cuerpo y luego a mi mamá y a mi papá. En verdad fue como correr con cada uno de ellos.

Escribo esto porque no quiero olvidar la sensación, no quiero volver a renegar de quién soy y de dónde vengo. Quiero recordar por siempre que lo tengo todo.